miércoles, 27 de junio de 2007

FISCAL CAUSA LARRABURE DEBERÁ EVALUAR RESPONSABILIDAD ESTADO ARGENTINO Y CUBANO

El juez federal Nº 4 de Rosario, Dr. Germán Sutter Schneider corrió una nueva vista al Fiscal de primera instancia, luego de que la causa abierta con motivo del asesinato del Cnel Larrabure le fuera reenviada por el Fiscal General Claudio Palacín.
Oportunamente el Fiscal Francisco Sosa había sostenido que el crimen del Cnel Argentino del Valle Larrabure - quien fue secuestrado y torturado por el ERP en l974, ahorcándolo luego de un infrahumano cautiverio- no era de lesa humanidad por haber sido ejecutado por una organización guerrillera, criterio que Arturo Larrabure, hijo del militar, consideró contrario a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha sostenido que crímenes de ese tipo pueden ser cometidos tanto por el Estado como por una organización terrorista.
Sin perjuicio de ello, Larrabure incorporó elementos probatorios tendientes a demostrar la responsabilidad tanto del Estado argentino como del cubano.
A su criterio el Poder Legislativo nacional resultaría responsable por cuanto, el 26.5.73, amnistió a los guerrilleros, suprimió la Cámara Federal en lo Penal que los había juzgado respetando la ley y la vida, y modificó el artículo 80 del Código Penal para que en el futuro el asesinato de un juez, fiscal o miembro de las Fuerzas Armadas o de seguridad, no mereciera reclusión perpetua. Algunos de los liberados secuestraron al Cnel Larrabure.
Dijo que una atenta lectura de las crónicas parlamentarias prueba que la clase política contribuyó a la tragedia sobreviniente, calificando a quienes habían sido condenados por hechos terroristas, como “perseguidos políticos que lucharon por la liberación y contra la dependencia”, y liberándolos sin desarmarlos. De inmediato retomaron su accionar criminal asesinando a José Ignacio Rucci, a Arturo Mor Roig, al Capitan Viola y su pequeña hija, asaltando cuarteles y generando un marco tal de terror que los propios legisladores se vieron obligados a reimplantar la legislación que habían derogado.
Remarca Larrabure la responsabilidad del Poder Ejecutivo, ejercido por Héctor J Cámpora – quien liberó a los guerrilleros antes de que fueran amnistiados, así como la del Poder Judicial que en el período l973-1976 no dictó una sola sentencia condenatoria contra terroristas pese a la gravedad de los hechos cometidos.
Respecto a Cuba, recuerda que Ernesto “Che” Guevara, en el Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental, expuso la estrategia cubana de impulsar en toda América Latina el desarrollo de focos revolucionarios, abogando por inculcar en los guerrilleros “el odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar.”
“Nuestros soldados” – dijo entonces Guevara- “tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal. Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y aún dentro de los mismos: atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces su moral irá decayendo” ¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para este de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo!”
La revolución cubana fue proyectada como modelo sobre el resto de Latinoamérica. Toda una generación fue convocada a luchar y morir en su instrumentación.
El líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Enrique Gorriarán Merlo, reconoció ante el periodista Juan Carrá, del diario Página 12, haber viajado en l971, con Roberto Santucho a Cuba, conviniendo con las autoridades cubanas que treinta y pico militantes del ERP fueran a entrenar por algunos meses en táctica guerrillera, urbana y rural.
Sobre la base de indicios que hacían presumir la participación del Estado Iraní, la Cámara de Casación consideró crimen de lesa humanidad el atentado a la AMIA, aplicando la legislación internacional a quien quiera haya planificado, incitado a cometer, ordenado, ayudado o alentando su ejecución.
Resultaría incongruente eximir a Cuba de la responsabilidad emergente del Mensaje a la Tricontinental y de lo actuado en consecuencia. El odio intransigente al enemigo inculcado por Guevara puede palparse en el cadáver de mi padre- concluye Larrabure.


domingo, 24 de junio de 2007

DELITO DE LESA HUMANIDAD

http://www.seprin.com/portal2/portal/mostrar.php?subaction=showfull&id=1182434233&archive=&start_from=&ucat=4&

En los próximos días, las torturas, cautiverio y posterior asesinato del Coronel Larrabure, podría se declarado delito de lesa Humanidad, llevando a los estrados judiciales a muchos funcionarios del actual gobierno. Generando un grado de preocupación muy importante siendo este la punta del Iceberg, de una catarata de denuncias por asesinatos y pedidos de indemnizaciones al Estado Argentino, donde muchos funcionarios de Kichner, deberán responder por sus eventuales crímenes.

sábado, 23 de junio de 2007

Las fotos que muestran un delito de lesa humanidad








Los 372 días que pasó Argentino del Valle Larrabure en cautiverio fueron parte de su infierno, antes de morir. Su familia pide que su crimen se declare delito de lesa humanidad. LAS IMÁGENES PUEDEN HERIR SU SENSIBILIDAD
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El coronel del Ejército Argentino fue secuestrado el 11 de agosto de 1974 y asesinado más de un año después, el 23 de agosto de 1975. El gobierno argentino era presidido por María Estela Martínez de Perón y la guerrilla era uno de los principales males de la Argentina. Permaneció 372 días en una "cárcel del pueblo" minúscula, donde apenas comía y cuyo espacio le impedía estar erguido en algún momento. Su cuerpo, encontrado tiempo después de haber sido ejecutado, presentaba evidentes signos de tortura. Su muerte se produjo como consecuencia del ahorcamiento desde atrás. El cadáver presentaba signos de mucha violencia, como se puede ver en las durísimas y crudas imágenes. En los órganos genitales, una de las zonas que presentaban mayor inflamación, se observan marcas formadas por el paso de corriente eléctrica.Por tales motivos, Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, se presentó como querellante particular en la causa abierta ante el juzgado federal Nº 4 de la ciudad de Rosario, a cargo del Dr. Germán Sutter Schneider, solicitando sea declarado el asesinato de su padre crimen de lesa humanidad.Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado por el ERP durante al asalto a la fábrica militar de Villa María, y sus captores lo ahorcaron finalmente luego de tenerlo cautivo en condiciones infrahumanas durante 372 días. Larrabure fue asesinado al no ceder a la pretensión de los guerrilleros para que les fabricara explosivos. "Él fue sentenciado cuando subió esos 4 o 5 peldaños (estaba encerrado en un sótano) y se encontró con los guerrilleros que estaban sin sus capuchas". "Su cadáver presentaba 47 kilos menos y signos evidentes de haber sido reiteradamente torturado", aseguró su hijo en diálogo con el programa El Oro y el Moro, en Radio 10.La intención del hijo del coronel es la reapertura de la causa y el juzgamiento de los culpables, así como "que se les cuente a los jóvenes la verdad histórica de los hechos", señaló. Larrabure (h) señaló que su padre les dejó ocho cartas y en su diario de cautiverio pidió que, "aún cuando fuera asesinado, no odiaran a sus asesinos, devolviendo la bofetada poniendo la otra mejilla"."¿Qué necesitamos para que exista verdaderamente un 'Nunca Más'? ¿Memoria o historia?", se preguntó Larrabure y agregó: "Sólo tenía un pijama, estaba atado a su camastro, ni siquiera tenía baño. ¿Eso no es un crimen de lesa humanidad? ¿Qué derechos humanos hay para el coronel Larrabure?". En la región fronto-parietal, se puede observar una contusión de forma rectangular de unos cuatro por dos centímetros, similar al diámetro del "cotillo de un martillo".También presentaba marcas en las caras internas de las rodillas, producidas en vida, por fuerte compresión. "Estaba encadenado a su cama", sostuvo su hijo.En el cuello se observa un "surco profundo" producto del estrangulamiento. Se llegó a esta observación ya que no se evidencian signos de cianosis en sus extremidades inferiores, propias en caso de haber estado suspendido.

Larrabure: crimen de lesa humanidad Editorial La Nación

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/918144

Editorial I
Larrabure: crimen de lesa humanidad

En reiteradas ocasiones hemos analizado las diferentes opciones que se le presentan a la Nación ante los crímenes aberrantes ocurridos en la década del 70 de uno y otro lado, al tiempo que lamentamos nuestra incapacidad para avanzar hacia una reconciliación nacional que sepulte los odios y rencores, sin por ello perder la memoria ni dejar de asimilar las terribles lecciones de aquel pasado de violencia.

Sea por el motivo que fuere, el gobierno nacional eligió reabrir las causas judiciales por violaciones a los derechos humanos a las cuales las leyes de punto final y obediencia debida les habían puesto término. En consecuencia, fueron declaradas inconstitucionales y nulas tales leyes, con el respaldo del máximo tribunal de justicia del país, al tiempo que fueron declarados imprescriptibles los delitos contra los derechos humanos cometidos con apoyo estatal.

Esta alternativa ha sido, por cierto, discutible, aunque válida. Sin embargo, su adopción debería estar acompañada de una coherencia que hasta ahora no se ha visto. Lo que se reclama es, concretamente, que se juzguen los actos criminales de grupos guerrilleros con la misma severidad con que se ha empezado a juzgar a los responsables del llamado terrorismo de Estado. En otras palabras, que se deje de ver nuestra historia trágica con un solo ojo.

Al peticionar que se declare como crimen de lesa humanidad el asesinato de su padre, Arturo Larrabure ha enfatizado que los jueces enfrentan una decisión dificilísima, tan heroica como imprescindible para saldar con equidad y justicia el pasado. Deben optar por la conveniencia o los valores, por la justicia o la política, por la jurisprudencia internacional o el sofisma ideado para amnistiar a los guerrilleros.

El coronel Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 11 de agosto de 1974, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, siendo ahorcado por sus captores luego de un infrahumano cautiverio de 372 días, durante el cual fue reiteradamente torturado mediante pasajes de corriente eléctrica y haciéndole perder 47 kilos.

En sucesivos editoriales, LA NACION ha sostenido que crímenes de lesa humanidad no son solamente aquellos cometidos con el apoyo del aparato estatal, sino también los ejecutados por las organizaciones terroristas. Un crimen es un crimen, venga de donde proveniese, siendo evidente la falsedad de la premisa, que coloca al componente estatal por encima del sagrado valor de la vida.

Al seguir el consejo del ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan de responder a la narrativa del odio con la narrativa de las víctimas que no han sido oídas, Larrabure ha destacado, acertadamente, que los fallos dictados por la justicia argentina, que consideran prescriptibles los crímenes de la guerrilla, resultan violatorios de la más moderna doctrina y jurisprudencia internacional, que estima obsoleta la exigencia de participación estatal para que un crimen sea considerado de lesa humanidad.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, al fallar en la causa "Almonacid", en septiembre de 2006, concluyó que ya en 1973 el asesinato ejecutado en un contexto de un ataque generalizado o sistemático contra sectores de la población civil, realizado por el Estado o por una organización terrorista, era violatoria de una norma imperativa del derecho internacional, siendo obligatoria su penalización.

Los jueces -dijo el tribunal internacional-, como parte de un Estado firmante de la Convención Americana, también están sometidos a ella, lo cual los obliga a velar porque los efectos de las disposiciones de la Convención no se vean mermadas por la aplicación de leyes carentes de efectos jurídicos por contrariar su objeto y fin. En ese "control de convencionalidad", el Poder Judicial debe tener en cuenta no solamente el Tratado, sino también la lectura que de éste ha hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana.

Desoyendo este mandato moral y legal, diversos tribunales han juzgado prescriptos los crímenes guerrilleros, actitud que implica someter a los deudos de las víctimas a una evidente discriminación.

Por esencia, los derechos humanos son universales, esto es, comunes a toda persona humana. Su indivisibilidad implica que cada persona es titular de éstos con carácter pleno; no hay un derecho a la vida a medias, ni vidas de primera y de segunda.

La Convención Americana prohíbe toda discriminación, inclinándose por su protección en caso de duda, lo cual obliga a los jueces a resguardar el prestigio internacional de la Argentina, sin ceder a estrategias gubernamentales tendientes a negar la existencia de los crímenes de lesa humanidad de la guerrilla.

Consciente de esta obligación internacional el ex fiscal del juicio a los comandantes militares y actual fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, ha sostenido recientemente que tanto los crímenes cometidos por la guerrilla como los perpetrados por la dictadura militar y la Triple A deben ser considerados delitos de lesa humanidad y, por ende, imprescriptibles.

Sin dejar de confiar en la Justicia de su país, Arturo Larrabure anticipa su férrea voluntad de llegar a las instancias internacionales en el supuesto de que sea consagrada la impunidad que denuncia.

Cabe esperar que nuestros jueces honren el compromiso internacional juzgando, sin discriminación de ideologías, a todos quienes resulten responsables.

Es alentador que el fiscal general de la Cámara Federal de Rosario, Claudio Palacín, quien debe dictaminar en la causa, haya impulsado tiempo atrás la investigación del asesinato de Constantino Razzetti (presuntamente asesinado por la Triple A en 1973) al enfatizar que no debemos continuar con el dilema popular del huevo o la gallina ni seguir atando el carro delante de los caballos.

Cierto es que no puede haber paz sin justicia ni verdad. Pero esa paz tampoco será posible si no hay una Justicia que actúe sin discriminaciones y con una amplia concepción acerca de los delitos de lesa humanidad, como lo dispone el derecho penal internacional.


¿Crímenes de lesa humanidad? Editorial Diario El Litoral de Santa Fe

http://www.litoral.com.ar/index.php/diarios/2007/06/16/opinion/OPIN-01.html

¿Crímenes de lesa humanidad?

"¿Sólo el terrorismo de Estado debe ser considerado crimen de lesa humanidad?", es la pregunta central que se hace Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, asesinado por el ERP en 1975. Como se recordará, este coronel del Ejército Argentino fue secuestrado por la mencionada organización terrorista y puesto en cautiverio en una denominada "cárcel del pueblo", un eufemismo para referirse a un sótano de no más de cuatro metros cuadrados. Estuvo detenido más de un año y fue finalmente ahorcado luego de un "juicio revolucionario"; no hace falta disponer de una frondosa imaginación para deducir cuáles habrán sido sus posibilidades efectivas y reales de defensa.

Cuando las fuerzas de seguridad hallaron el cadáver del infortunado oficial, los familiares se enteraron de que había perdido más de cuarenta kilos y que en los diversos interrogatorios a los que fue sometido sufrió diferentes modalidades de tortura, entre las que se incluía el pasaje de corriente eléctrica por el cuerpo.>

No hay antecedentes de que Larrabure haya participado en acciones antisubversivas o de que haya sido un militar entrenado en la lucha contra la guerrilla. Su culpa sencillamente fue la de haber elegido una profesión que la guerrilla consideró como el enemigo principal de la humanidad. Su estricta individualidad poco importaba, porque su profesión lo definía y lo transformaba automáticamente en culpable.>

Planteado en estos términos el caso, está claro que a Larrabure se le negó su humanidad única e intransferible, ese rasgo que está más allá o más acá de una profesión o del color de la piel o de la creencia religiosa. Es en ese sentido que el hijo sostiene que el crimen de su padre debe ser tipificado como de lesa humanidad, porque el terrorismo, estatal o no, niega la humanidad de sus víctimas y plantea su extinción.>

Según opiniones de Larrabure (h), "mi padre fue privado arbitrariamente de su libertad, torturado y asesinado luego de ser sometido a condiciones de detención infrahumanas. Cada uno de estos hechos está contenido en el artículo 7 del Estatuto de Roma como tipificante de un crimen de lesa humanidad". La hipótesis de Larrabure merece debatirse, ya que no satisface al más elemental sentido de justicia la presunción de que el único terrorismo punible como crimen de lesa humanidad es el que comete el Estado. Si bien es verdad que el terrorismo de Estado merece la condena más severa, no es menos cierto que el crimen cometido por organizaciones subversivas, como acto planificado y programado desde un imperativo ideológico en el contexto del Estado de Derecho, merece una condena que no se ajusta exactamente al del delito común.

Habría que señalar, por otra parte, que en el caso de las organizaciones guerrilleras la ausencia del Estado merece por lo menos discutirse, ya que a nadie se le escapa que los militantes de estas formaciones se capacitaban en Cuba o en los países satélites de la URSS, por lo que también es posible rastrear allí un origen estatal.

Aseguran que el crimen de Larrabure es de lesa humanidad

Aseguran que el crimen de Larrabure es de lesa humanidad

Miguel Pisano / La Capital

El hijo de un militante peronista asesinado por la Triple A en Rosario, en 1973, sorprendió ayer al opinar que el crimen del coronel Argentino del Valle Larrabure a manos del ERP, también cometido en Rosario, en 1974, debe ser considerado de lesa humanidad, no por quiénes fueron sus autores sino por la impunidad que construyó el Estado durante tres décadas.

Carlos Razzetti, hijo de Constantino, el dirigente peronista y vicepresidente del Banco Municipal de Rosario asesinado por sicarios de la Triple A en septiembre de 1973, sostuvo que "en primer lugar no quiero que a alguien que pasó y que pasa por la misma impunidad que he sufrido le nieguen el derecho a la justicia. El crimen de Larrabure me parece una barbaridad: estuvo chupado más de 360 días y bajó más de 40 kilos, no sé qué actitud tenía, pero tengo entendido que no era golpista, con lo cual dejo aclarada mi opinión sobre los militares golpistas", advirtió.

En cuanto a la consideración del crimen de Larrabure como de lesa humanidad, Razzetti dijo: "Creo que es un crimen de lesa humanidad no porque lo haya cometido un integrante del Estado sino porque ese mismo Estado no investiga; es un crimen político que el Estado no investiga".

-¿La construcción de impunidad por parte del Estado alcanza para calificar al crimen de Larrabure como de lesa humanidad?

-Como el caso de mi papá, el hijo de Larrabure pide justicia por el crimen de un funcionario público, por un asesinato que ofende a la sociedad. Creo que corresponde porque era un funcionario público y, como en mi caso, la no investigación del Estado provoca daños gravísimos: moral, emotivo y económico. Yo no puedo accionar contra los que mataron a mi padre porque el Estado no los investiga ni castiga. Y sigue sin investigar porque el fiscal Vázquez sigue sin ir al fondo de la cuestión.

-¿Por qué la Justicia de la dictadura no investigó el crimen de Larrabure?

-Esa es la gran pregunta. Por eso tengo mis dudas sobre quién cometió el crimen, me parece que hubo alguna mano negra. La familia tiene todo el derecho de tener justicia, y si el Estado no lo hizo, debe resarcirla. La culpa de lo que les pasa a ellos y a nosotros es del Estado, porque ningún país se construye sin Justicia. l
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