martes, 24 de julio de 2007

Nuevo Aporte sobre la Responsabilidad Estatal de Cuba

Señor Juez:
JAVIER VIGO LEGUIZAMÓN, apoderado de ARTURO LARRABURE, en autos “Srio Av s/ privación ilegítima de la libertad, violencia, amenazas, tormentos y muerte.(víctima Argentino del Valle Larrabure), a Ud DIGO:
I. SECRETO DE GENERALES:
Como prueba adicional de la responsabilidad de Cuba en el desarrollo de la guerrilla en Argentina, cito el libro Secreto de generales cuyos datos son:
ISBN
959-7054-11-6
Autor
Báez, Luis
Título
Secretos de generales
Editorial
Editorial SI-MAR
Idioma
CASTELLANO
Materias
Testimonios
Edición
1ª ed
Fecha de publicación
1997-03-30

El mismo fue escrito por el periodista Luis Báez pudiéndose obtener abundante información sobre su contenido ingresando a “Google, secretos de generales, Báez”.
Siguiendo ese curso de investigación se accede, por ejemplo, a CubaNet - News/Noticias: GENERALES CUBANOS NARRAN, POR PRIMERA VEZ ..., donde, en nota periodística del 12.3.97. narra Marisol Marín, lo siguiente:

“ GENERALES CUBANOS NARRAN, POR PRIMERA VEZ, SUS "SECRETOS"
12-03-97 21:46 Por Marisol Marín
La Habana, 12 mar (EFE).- Distintas intervenciones militares de Cuba en el exterior, desde las más públicas como Angola y Nicaragua, hasta otras menos conocidas como las llevadas a cabo en Siria, Argentina y Venezuela, son recogidas en un libro en el que, por primera vez, exponen sus experiencias 41 generales cubanos.
Bajo el título "Secretos de Generales", el periodista Luis Baez entrevistó durante los dos últimos años a toda la cúpula militar de Cuba y sostiene que le costó trabajo conseguir que se sintieran cómodos "delante de una grabadora".
Los entrevistados fueron seleccionados por el alto mando de las Fuerzas Armadas y el libro, de 546 páginas y con un prólogo del ministro de Defensa, Raúl Castro, será presentado en los próximos días.
En estas páginas el ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, cuenta su participación en un frustrado intento de crear una base guerrillera en Argentina y el Jefe del Estado Mayor General, Ulises Rosales de Toro, un episodio similar en Venezuela, ambos en los años 60.
Colomé dice que en 1962 fue a cumplir una "misión internacionalista" a Bolivia y a Argentina con la finalidad de preparar las condiciones para un alzamiento guerrillero en este segundo país, que estaría encabezado por el periodista argentino Jorge Ricardo Massetti.
Pero al parecer Massetti fue denunciado por unos campesinos y acribillado a balazos. "Nunca más apareció -dice Colomé-, todo parece indicar que intentó huir, se internó en la selva y allí murió, aunque a ciencia cierta nunca se ha podido saber realmente que ocurrió."
Por su parte, el general Ulises Rosales del Toro rememora la presencia cubana en la guerrilla venezolana y afirma que fueron 14 meses "muy tensos", de un contacto permanente con el contrincante en condiciones muy desventajosas.
"En nuestro romanticismo -agrega- queriendo demostrar que se podían resistir los ataques enemigos, en varias oportunidades los cuatro cubanos nos quedamos solos".
Según Rosales del Toro, los problemas que surgieron fueron "políticos y conceptuales" porque los venezolanos se consideraban con una capacidad política y un conocimiento del país superior y por tanto subestimaban las recomendaciones de los cubanos.
Otro de los entrevistados, el general de división Néstor López Cubas, recuerda cuando en octubre de 1973 viajó a Siria al frente de un batallón de tanques, que después se convertiría en un regimiento, durante la guerra entre Siria y Egipto contra Israel.
No llegaron a combatir, pero mantuvieron la unidad en el frente casi un año y se produjeron algunos duelos de artillería, dice López Cubas.
Sin embargo, para este general, que también estuvo con sus tanques en Angola, su misión "más difícil, compleja, peligrosa y riesgosa" fue en Nicaragua, en los años 80, cuando el Ejército sandinista era combatido por los "contras" con el apoyo de EEUU.
"Nos estabamos jugando la vida diariamente", afirma después de recordar las emboscadas y los terrenos minados y, en definitiva, las características de una guerra irregular, donde nunca se sabe de dónde va a salir el enemigo.
Son varios los generales que evocan la figura de Ernesto "Che" Guevara en Argelia, en el Congo y en la misma Cuba a principios de la Revolución.
Uno de ellos es Víctor Schueg Colas, que estuvo a punto de morir con el "Che" en el Congo, cuando el campamento en que se encontraban fue rodeado y atacado por tropas del Zaire durante cinco días y el guerrillero tuvo que ordenar la retirada.
Otros, como el general de Brigada Enrique Acevedo no combatió con el guerrillero cubano-argentino, pero si guarda recuerdos poco felices de sus relaciones con éste.
"No entendía su sentido del humor, cada vez que me veía usaba una broma cáustica, lo cual, como es lógico, levantaba ronchas" sostiene Acevedo, que, después, insiste en que "cada vez que me veía, me fustigaba, no con un tono malo, sino jocoso, pero yo me encabronaba, me sentía disminuido. En esa época tenía 17 años."
La media de edad de los generales entrevistados es de 55 años, todos son militantes del Partido Comunista de Cuba y entre ellos hay una mujer, Delsa Esther Puebla, general de brigada, la primera cubana que llega a un grado militar tan alto. EFE “

II.- NADIE FUE:
El libro Nadie Fue, de Juan B. Yofre, impreso en la Argentina, año 2006, ratifica lo expresado en Secretos de Generales.
Dice Yofre en la página 20/21 y 25:
“Desde antes de l975 – para ser más precisos desde l959- el comandante Fidel Castro exportaba la revolución socialista a todo el continente, convirtiendo a Cuba en un campo de adiestramiento de la guerrilla latinoamericana. Aunque todos lo presumían o sabían, Castro no lo reconocía. Debieron pasar varias décadas para escuchar de sus propios labios la terrible confesión. El 4 de julio de l998, Fidel Castro aceptó oficialmente su papel de promotor de la subversión en América Latina, durante la década del 60 y del 70, cuando Cuba intentó crear “un Vietnam gigante” a lo largo de toda la región. Lo dijo frente a unos cuatrocientos economistas reunidos en la Habana, en ocasión del foro organizado por la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe. El mandatario reinvindicó esas acciones de su gobierno en toda Latinoamérica, menos en México, y culpó a la ex Unión Soviética por la falta de éxito. “El Che (Ernesto Guevara) llamó al mundo para crear uno, dos, muchos Vietnam”, dijo. Y aseguró: “En el único lugar donde no intentamos promover la revolución fue en México. En el resto, sin excepción, lo intentamos”. “Realmente era lo que teníamos que hacer como revolucionarios. Tratamos de respaldar y desarrollar movimientos revolucionarios armados en contra de las oligarquías y los Estados Unidos. El Che no soñaba. Era posible en Venezuela, Chile, Colombia, Brasil…”. Luego agregó: ”Los Estados Unidos decían que los soviéticos eran los que promovían la revolución, cuando en realidad se opusieron en todo lo que queríamos hacer”. “No tengo absolutamente ninguna duda de que una revolución en este hemisferio era posible”, insistió y continuó: “ Las condiciones objetivas existían, pero las condiciones subjetivas fallaron”. “Pero hicimos el esfuerzo”, sentenció el presidente cubano. Y añadió: “Habríamos cambiado la historia. Habría sido distinto”[1]… Por si América Latina no le alcanzaba las fuerzas armadas de Cuba intervinieron en Angola para apoyar al líder marxista Agostino Neto.
En l963, según relató el hijo[2], el argentino Jorge Ricardo Masetti fue enviado por el gobierno castrista a la Argentina al frente de una columna guerrillera. “Fue el primer proyecto guerrillero en que el Che (Guevara) se involucraba en persona, pues tenía planeado tomar la dirección de la columna, una vez superada la fase de asentamiento”. Tanta importancia le otorgó Guevara que destinó al jefe de su custodia, Horacio Peña Torre (a) Cap. Hermes, como subalterno de Masetti. El argentino y sus seguidores integraron el Ejército Revolucionario del Pueblo.
Masetti se hizo llamar comandante segundo. Porque el primero sería el Che. Entraron en la Argentina por el Norte, en la denominada Operación Penélope[3], en junio de l963 y la experiencia terminó en abril de l964 luego de un enfrentamiento con la Gendarmería en la zona de Orán, Salta. Intentaron abrir un foco guerrillero durante los mandatos constitucionales de José María Guido y Arturo Humberto Illía…
En l970 mientras en Montoneros caían miembros de su estructura porteña y cordobesa – incluyendo a su jefe Fernando Abal Medina y a Carlos Gustavo Ramus[4] (7 de septiembre de l970) – Mario Eduardo Firmenich viajó a Cuba donde fue recibido como un “héroe del Marxismo- Leninismo” (20 de agosto de l970). Fernando Abal Medina ya había estado en Cuba “en los preparativos de la creación de la organización Montoneros”[5]

III.- FALLO ARANCIBIA CLAVEL: (A. 533. XXXVIII. Arancibia Clavel, Enrique Lautaro s/ homicidio calificado y asociación ilícita y otros -causa n°259-.)
En el considerando 24 del fallo, la CSJN consideró “demostrado que Arancibia Clavel formaba parte de una asociación denominada DINA exterior, que dependía directamente de la Dirección de Inteligencia Nacional del Estado chileno, y operaba en el territorio de la República Argentina. Es decir, que pertenecía a una agencia ejecutiva que operaba al margen del control jurisdiccional y del control del poder punitivo, no sólo dentro de las fronteras del Estado chileno, sino también fuera de él”.
Valoró de tal manera la posibilidad de que el Estado comprometido sea diferente al del lugar de los hechos delictivos. Es decir que un Estado extranjero planifique la ejecución de crímenes de lesa humanidad dentro del territorio de otro país.
A su vez, en el considerando 11) decidió que “correspondía calificar a la conducta de Arancibia Clavel como un delito de lesa humanidad, pues la agrupación de la que formaba parte estaba destinada a perseguir a los opositores políticos de Pinochet, por medio de homicidios, desaparición forzada de personas y tormentos sobre cuyo carácter no caben dudasC con la aquiescencia de funcionarios estatales. En efecto, de acuerdo con el texto del Estatuto de Roma que en la resolución apelada cita sólo en su art. 7, queda alcanzada toda forma posible de intervención en esta clase de hechos. Así, no sólo quedan incluidas las formas "tradicionales" de participación (art. 25, inc. 3, aps. a, b y c), sino que expresamente menciona el contribuir "de algún otro modo en la comisión o tentativa de comisión del crimen por un grupo de personas que tengan una finalidad común" (art. 25, inc. 3°, ap. d), cuando dicha contribución es efectuada "con el propósito de llevar a cabo la actividad o propósito delictivo del grupo, cuando una u otro entrañe la comisión de un crimen de la competencia de la Corte" (ap. d, supuesto i).
En el último párrafo del considerando 13) recordó que “ el art. II de la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad, dispone "Si se cometiere alguno de los crímenes mencionados en el artículo I, las disposiciones de la presente Convención se aplicarán a los representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o que inciten directamente a la perpetración de alguno de esos crímenes, o que conspiren para cometerlos, cualquiera sea su grado de desarrollo, así como a los representantes de la autoridad del Estado que toleren su perpetración".
Resultaría grave e incoherente no aplicar igual criterio cuando en vez de la dictadura de Pinochet se tiene delante a la dictadura de Castro, quien muy suelto de cuerpo se vanagloria de haber instado el baño de sangre que enlutó a nuestra patria.
Tener presente a la hora de resolver por ser Justicia.
[1] Diario Clarín, 5 de julio de l998
[2] Masetti, Jorge. El furor y el delirio. Intinerario de un hijo de la Revolución Cubana. Barcelona, Tusquets editores, p.129
[3] Tratado extensamente en Acuña, Carlos Manuel. Por amor al odio. La tragedia de la subversión en la Argentina. Tomo I, 3 ed. Buenos Aires, Ediciones del Pórtico, 2003
[4] Ambos intervinieron en el secuestro y asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu
[5] Testimonio de su hermano Juan Manuel Abal Medina. Jauretche, Ernesto: Violencia y política en los 70. No dejes que te la cuenten. Buenos Aires, Ediciones del pensamiento nacional, l997, p. 129